El Centro Cultural El Pasillo celebrará sus 20 años de trayectoria con un encuentro especial que invita a reconstruir la memoria colectiva del espacio y poner en valor su aporte a la cultura local. Bajo el lema “Memorias de un territorio colectivo”, la propuesta reunirá a quienes formaron parte de este proyecto artístico a lo largo de dos décadas.
La actividad se llevará a cabo el jueves 16 de abril a las 20:30 en Rayuela Libros & Café, en un clima pensado para el reencuentro, la evocación y la celebración compartida. La iniciativa busca recuperar experiencias, aprendizajes y trayectorias que marcaron el desarrollo del espacio desde sus inicios.
Si hablamos de nostalgia, inmediatamente pensamos en esa emoción que nos transporta a algún momento de nuestro pasado: algo que vuelve y, como un paquete escondido, se despliega ante nosotros provocando sentimientos encontrados. Esa mezcla agridulce nos trae, por un lado, la felicidad del recuerdo y, por otro —quizás por la etimología misma de la palabra (“nostos”: regreso y “algos”: dolor, pena o tristeza)—, un regreso con pena por las ausencias, de personas o lugares.
Del mismo modo, en ese camino de los recuerdos —que generalmente despiertan expectativas— solemos otorgar un valor especial a los aniversarios, sobre todo cuando coinciden con números redondos. Por alguna razón, tal vez una de las tantas características que nos distinguen como humanos, celebramos esas fechas en una búsqueda de orden y estructura, sumada a la carga simbólica que conllevan.
Al evocar algo, además de nuestra propia memoria, contamos con recursos a los que podemos recurrir con facilidad: archivos, objetos, fotografías, recortes. Volvemos a ellos para confirmar o desmentir aquello que intentamos reconstruir. Joan Manuel Serrat lo expresa con claridad en su canción:
Los recuerdos suelen / contarte mentiras. / Se amoldan al viento, / amañan la historia; / por aquí se encogen, / por allá se estiran, / se tiñen de gloria, / se bañan en lodo, / se endulzan, se amargan / a nuestro acomodo, / según nos convenga; / porque antes que nada / y a pesar de todo / hay que sobrevivir. [Joan Manuel Serrat. 2002. Los recuerdos. En “Versos en la boca”. BMG Music, España].
Febrero de 2026. Un llamado telefónico de Pano me recuerda que este año “El Pasillo Teatro” cumple 20 años. Al mismo tiempo, ambos advertimos que aquella idea llamada “El Pasillo” habría cumplido 25. Sin embargo, en 2025 nadie dijo nada: no lo recordamos en redes ni en ningún otro espacio. Esta vez, en cambio, había un motivo para hacerlo.
Decidimos entonces unir ambas celebraciones: los 25 años del Centro Cultural y los 20 de El Pasillo Teatro. Intentamos armar una reseña que diera cuenta de lo que significaron aquellas aventuras para muchos de nosotros. En todos estos años fue pasando la vida, con nostalgias y recuerdos: algunos permanecen intactos, otros se fueron desdibujando. Y todos nos hacemos la misma pregunta: ¿en serio hicimos eso?
Al principio no se entendía muy bien de qué se trataba aquella idea que funcionó en una cómoda casona céntrica, de arquitectura clásica y acogedora. Allí se albergó un centro cultural que, pasillo mediante —y de allí su nombre—, invitaba a descubrir propuestas diferentes, a metros de la plaza principal, en el 669 de la calle San Nicolás de Bari.
La rica vida cultural riojana reclamaba la institucionalización de un espacio capaz de contener y dar respuesta a las múltiples manifestaciones artísticas y sociales que, desde siempre, se desarrollaban en distintos puntos de la provincia, difundiendo, formando y promoviendo todas las formas de expresión de los artistas locales, nacionales e internacionales, En ese contexto, el Centro Cultural El Pasillo se convirtió en un referente de la actividad cultural, materializando una voluntad de trabajo colectiva en la que participó mucha gente. Al mismo tiempo, fue entrelazando la trama social riojana desde diversos roles, estilos y géneros, fortaleciendo los lazos culturales existentes.
Desde sus inicios, se convocó a toda la sociedad a construir un espacio abierto a múltiples manifestaciones. Además de reunir a realizadores —artistas plásticos, diseñadores, fotógrafos, bailarines, videastas, escritores, escultores y músicos—, se promovió la participación activa del público. El objetivo era que la experiencia no se agotara en una muestra o espectáculo, sino que trascendiera hacia instancias de intercambio.
Con ese fin surgieron espacios de formación que se sumaron a la oferta educativa existente en el medio riojano. Muchas propuestas nacieron de la iniciativa de los propios artistas, dispuestos a compartir conocimientos y contribuir a la formación de nuevos creadores.
El crecimiento del Centro Cultural impulsó la incorporación de una radio de frecuencia modulada, concebida como un medio comunitario. Allí, tanto artistas como vecinos encontraron un espacio de diálogo para expresar inquietudes. Por su programación, contenidos y diversidad musical, la emisora consolidó un perfil claramente cultural.
En aquellos años, el concepto de lo “independiente” no era frecuente. Sin embargo, ya existían elencos teatrales, corales y de danza, así como instituciones que desarrollaban actividades sin apoyo estatal. Esa autonomía —a pesar de las dificultades económicas— permitía gestionar, producir y concretar proyectos con libertad estética y temática.
El Centro Cultural también contó con un bar, una sala de exposiciones, espacios de formación y un ámbito escénico donde se realizaron espectáculos locales, nacionales e internacionales que aún hoy son recordados. Funcionó un cine club, se dictaron talleres y clínicas, se presentaron libros y muestras de artes visuales, y se organizaron conferencias y ferias. Entre esos hitos se destaca el Primer Foro de Cultura Riojana, realizado en mayo de 2005, que reunió durante tres jornadas a destacados referentes locales y de otras provincias.
A comienzos de 2006, el Centro Cultural se trasladó a una nueva casona en la calle Pelagio B. Luna. Allí se mantuvo el espíritu original, ampliado por nuevos espacios y un patio más grande que permitió desarrollar otras actividades.
Pano Navazo, un conocido referente y gestor cultural de la provincia, periodista y activista por los derechos humanos, con una extenso recorrido en diferentes medios de comunicación como así también una larga trayectoria en la visibilidad y luchas por la comunidad LGBTQ+, con una activa participación en defensa de las diversidades fue parte desde el comienzo en el Pasillo Radio con sus programas “El Puente”, “Radiocultura” y “Conversaciones” en los que entrevistó a grandes referentes culturales, como María Teresa Constantini, Ramón Navarro, Raúl Carnota, Mario Paoletti, entre otros.
Desde aquellos primeros recuerdos cuando niño se postuló en un concurso organizado por la vieja LV14, que convocaba a niños para integrar un radioteatro, se presentaron a escondidas junto a Marcelo Robledo y quedaron seleccionados. Luego su intento de “debut como director” en la Escuela Nacional de Comercio en la que cursaba por la noche, que nunca llegó a concretarse. Con el tiempo, comenzó a seguir a referentes como Edgardo Gordillo, colaborando y siendo parte de los ensayos. Luego Manuel Chiesa le pidió musicalizar “El Bum-bum”, aquella obra ganadora del Primer Premio en Festival Nacional de Teatro en 1994. Después vinieron el grupo “Amalalú” que integraban Victoria Cárdenas, Liliana Zafetti, Juan de Torres, Marcela Molina y Rodolfo Rojo entre otros, con la dirección de directores como Daniel Vitale (Santa Fe), Juan Comotti (Mendoza) y Santiago Loza (Córdoba) que dirigió justamente en El Pasillo, dirigió su primera obra teatral: “Nelidora o el extraño caso de las hermanas con la piel continua”. Junto a Loza trabajó como asistente de dirección y fue él quien le preguntó ¿por qué no estás dirigiendo teatro? Y eso lo animó a enfrentar ese desafío.
En el año 2006 por el 30° Aniversario del Golpe Cívico Militar, y con el largo camino ya recorrido, propuso y concretó la creación de “El Pasillo Teatro”, como un proyecto que formó parte del Centro Cultural con actores de reconocida trayectoria en el medio riojano.
“Oratorio Mater”, de Vicente Zito Lema, marcó el debut del elenco teatral. La obra escrita íntegramente en el género poético narra la trágica búsqueda de sus hijos por parte de las madres de los desaparecidos. Según su autor, Vicente Zito Lema, ¨La obra básicamente es la eterna lucha de los que creen en la vida contra la muerte; la eterna lucha de los que creen en la libertad y no soportan la injusticia y el autoritarismo y, en palabras bíblicas, el eterno combate entre la luz y las tinieblas¨. Fue estrenada en el mes de abril dentro del “Encuentro Regional de Teatro por la Memoria de la zona Nuevo Cuyo”, con tres representaciones. El elenco estaba integrado por Victoria Cárdenas, Alejandro Olivera, Robertino Gilardoni, Graciela Venturini, Betyna Romero y Marcela Rodríguez. El equipo se completaba con Pedro Agost en Diseño de Iluminación; Diana Guzmán en diseño y realización de máscaras; Jorge Ponce en la realización de bocetos y dibujos; Ismael Fuentes Navarro en fotografías; Gustavo Contreras Bazán en Diseño y Producción de Imágenes y el entrenamiento corporal a cargo de Adriana Díaz. La obra fue presentada en varios lugares de la Ciudad y en otras provincias con una emocionada recepción del público en todos los casos.
La nueva casa del centro cultural terminó siendo el marco adecuado para la obra, con el uso de los ambientes, las ventanas, la galería y con una puesta que terminaba “apresando” al público porque si querían retirarse tenían que subir al espacio que oficiaba de escenario. Cada momento de la obra se transformó en una apuesta impresionante por la manera en que los actores podían moverse todo el tiempo, el vestuario elegido con colores que brindaban personalidad y que al mismo tiempo generaba todo el clima que tiene la historia: toda la opresión de la dictadura y la búsqueda incesante de aquellas madres. La noche del estreno contó con la presencia de Marcela Brizuela de Ledo y Luisa Torres de Toledo, sentadas en primera fila y con sus pañuelos emblemáticos.
Ese comienzo significó una apuesta fuerte para La Rioja de ese momento, en donde se hacía “lo que se podía”, sin grandes recursos, inventiva y una estética que terminó por marcar el recorrido del proyecto teatral que se mantuvo con los años. En cada puesta, los elementos son cuidadosamente seleccionados, la puesta de luces colaborando en la narración, con imágenes -si resultan necesarias- que brindan el marco necesario, y sobre todo, el despojo, la sonoridad, los textos, las narrativas…
El desafío siguiente fue “La memoria de las palabras”, una idea que reunió textos de autores desaparecidos en la dictadura, en el que se leían acompañados por imágenes y sonidos. Los lectores fueron Graciela Venturini, Cecilia Matta, María Esther Mercado Luna, Jorge Ponce y Cesar “Negro” Ledesma. Contó con la producción general de Fabiana Carrillo, Pano Navazo y Gustavo Contreras Bazán que se encargó además de la realización audiovisual. Se presentó por primera vez en la Semana de la Memoria del año 2007 y luego fue presentado en distintos lugares, incluyendo el Garage Olimpo en la Ciudad de Buenos Aires, con el auspicio del Espacio de la Memoria. En años siguientes se repuso en diferentes espacios y con nuevos narradores.
En el mismo año, se presentó una nueva obra, esta vez con las actuaciones de Robertino Gilardoni y Alejandro Olivera, que personificaron a Don Quijote de la Mancha y a Sancho Panza, respectivamente, en “La Razón Blindada” de Arístides Vargas. Basada justamente en “El Quijote” de Cervantes, y en las narraciones que hicieran presos políticos de la dictadura de los años 70, cuenta justamente, las circunstancias emocionales y físicas de dos detenidos, que los días domingos se reúnen para narrar la historia de los personajes de Cervantes, en relatos en los que buscan la salvación a través de su propia imaginación para contrastar esas realidades. El equipo se completaba con la Dirección y Puesta en Escena de Navazo, la Técnica de Andrés Mazza, el Diseño Gráfico y de audio de Gustavo Contreras Bazán, el entrenamiento corporal a cargo de Adriana Díaz, y las ilustraciones de Cristian Schobinger y Pedro Molina.
En la temporada del año 2007, el Pasillo Teatro presentó “Las ménades”, una adaptación teatral del cuento de Julio Cortázar, que contó con la actuación de Alejandro Olivera y la dirección de Navazo, con sonido de Gustavo Contreras Bazán y Entrenamiento corporal de Adriana Díaz. La obra formó parte de una convocatoria que realizara el Instituto Nacional de Teatro, sobre “Teatro breve”. Se estrenó en el Centro Cultural y luego circuló por otras salas.
OBRAS DE «EL PASILLO TEATRO»:
- “ORATORIO MATER” “Oratorio Mater”, de Vicente Zito Lema, marcó el debut del elenco teatral. La obra escrita íntegramente en el género poético narra la trágica búsqueda de sus hijos por parte de las madres de los desaparecidos. Según su autor, Vicente Zito Lema, ¨La obra básicamente es la eterna lucha de los que creen en la vida contra la muerte; la eterna lucha de los que creen en la libertad y no soportan la injusticia y el autoritarismo y, en palabras bíblicas, el eterno combate entre la luz y las tinieblas¨. Fue estrenada en el mes de abril dentro del “Encuentro Regional de Teatro por la Memoria de la zona Nuevo Cuyo”, con tres representaciones. El elenco estaba integrado por Victoria Cárdenas, Alejandro Olivera, Robertino Gilardoni, Graciela Venturini, Betyna Romero y Marcela Rodríguez. El equipo se completaba con Pedro Agost en Diseño de Iluminación; Diana Guzmán en diseño y realización de máscaras; Jorge Ponce en la realización de bocetos y dibujos; Ismael Fuentes Navarro en fotografías; Gustavo Contreras Bazán en Diseño y Producción de Imágenes y el entrenamiento corporal a cargo de Adriana Díaz. La obra fue presentada en varios lugares de la Ciudad y en otras provincias con una emocionada recepción del público en todos los casos.
- “LA MEMORIA DE LAS PALABRAS”, una idea que reunió textos de autores desaparecidos en la dictadura, en el que se leían acompañados por imágenes y sonidos. Los lectores fueron Graciela Venturini, Cecilia Matta, María Esther Mercado Luna, Jorge Ponce y Cesar “Negro” Ledesma. Contó con la producción general de Fabiana Carrillo, Pano Navazo y Gustavo Contreras Bazán que se encargó además de la realización audiovisual. Se presentó por primera vez en la Semana de la Memoria del año 2007 y luego fue presentado en distintos lugares, incluyendo el Garage Olimpo en la Ciudad de Buenos Aires, con el auspicio del Espacio de la Memoria. En años siguientes se repuso en diferentes espacios y con nuevos narradores.
- “LA RAZÓN BLINDADA” de Arístides Vargas, con las actuaciones de Robertino Gilardoni y Alejandro Olivera, que personificaron a Don Quijote de la Mancha y a Sancho Panza, respectivamente. Basada justamente en “El Quijote” de Cervantes, y en las narraciones que hicieran presos políticos de la dictadura de los años 70, cuenta justamente, las circunstancias emocionales y físicas de dos detenidos, que los días domingos se reúnen para narrar la historia de los personajes de Cervantes, en relatos en los que buscan la salvación a través de su propia imaginación para contrastar esas realidades. El equipo se completaba con la Dirección y Puesta en Escena de Navazo, la Técnica de Andrés Mazza, el Diseño Gráfico y de audio de Gustavo Contreras Bazán, el entrenamiento corporal a cargo de Adriana Díaz, y las ilustraciones de Cristian Schobinger y Pedro Molina.
- “LAS MÉNADES”, una adaptación teatral del cuento de Julio Cortázar, que contó con la actuación de Alejandro Olivera y la dirección de Navazo, con sonido de Gustavo Contreras Bazán y Entrenamiento corporal de Adriana Díaz. La obra formó parte de una convocatoria que realizara el Instituto Nacional de Teatro, sobre “Teatro breve”. Se estrenó en el Centro Cultural y luego circuló por otras salas.
- “UNOS DURAZNOS BLANCOS Y MUY DULCES”, Cuentos de Daniel Moyano, con la actuación de Paulina Carreño y dirección de Pano Navazo. Gracias a este autor y todo aquello que nos produce hicimos más de 300 funciones incluyendo La Rioja, pueblos del interior y más 12 ciudades argentinas y tres ciudades españolas, en salas de teatro, bibliotecas, librerías, centros culturales, patios y escuelas.
- “ALMAS”, de Griselda Gambaro, con las actuaciones de Victoria Cárdenas y Emilia Nieto Valdez y dirección de Pano Navazo, con la producción del espacio cultural La Casa. (2014)
- “MUJERES AMOR Y MISTERIO” Un espectáculo que reúne cuentos de diferentes autores. Actuación y Puesta en escena de Paulina Carreño, con música original de Hulda Estrabou.
- “PARA DOS PIANOS” Una historia de amor, humor y desencuentros (o un proceso de creación teatral). Idea e interpretación Paulina Carreño / Dirección y puesta en escena: Diego Avallone (Formo parte de la Cátedra Abierta Daniel Moyano de la UNLAR; de un Equipo de extensión de la carrera de letras que elaboró cuadernillos para docentes: «Moyano es para su gente»; y del equipo de Investigación que publicó el libro «Figuraciones del imaginario femenino en la narrativa de DM». La obra se presentó en Oviedo, Sevilla y Madrid, desandando, parte de la vida y del exilio de Moyano en España mientras su corazón seguía en La Rioja.
- “LUNA DE MIEL EN HIROSHIMA” de Daniel Veronese, con las actuaciones de Gabriel Arancibia. Eduardo Masramón, Emilia Nieto Valdez), Cinthia Gómez y dirección de Victoria Cárdenas / Sonido Carlos Ku y Romina Ruarte | Iluminación Pano Navazo. | Asistente de escena: Simon Gomez.
- “CONTRAOLVIDOS” VOCES QUE HABLAN DE MEMORIAS- Actuan. Victoria Cárdenas, Paulina Carreño, Emilia Nieto Valdez y Leandro Paredes; la música y el canto con Hulda Estrabou y Andrea Aventuroso; Cande Winter en imágenes. Idea, producción de tetos y puesta en escena de Pano Navazo. Poesías y textos teatrales de Roberto Santoro, José Carlos Coronel, Ana María Ponce, Mario Paoletti, Juan Gelman, Arístides Vargas, Vicente Zito Lema y Ariel Ferraro; junto a músicas y canciones de Silvio Rodríguez, Lila Downs, Fito Páez, Henry Martínez y otros.
- “MONTADA EN LA OTRA O UNA ILUSIÓN QUE NO QUERÍA MORIR A LA SOMBRA” Crónicas de Pedro Lemebel, con la actuación y puesta en escena de Pano Navazo, la asistencia sonora y visual de Candela Winter y Florencia Agüero.
- “GURKA, UN FRÍO COMO EL AGUA, SECO”, de Vicente Zito Lema, con la actuación de Leo Paredes, dirección de Pano Navazo y producción de Inés Castro. La obra plantea la tragedia de la guerra de Malvinas a través de un personaje internado en un neurosiquiátrico, que con la cruel verdad de su memoria y a la luz de sus sueños, se libera. En “Miguel” se sintetiza la inutilidad de una guerra como acto político, el dolor del abandono social, la lucha por sobrevivir, el amor.
OBRAS EN PREPARACIÓN Y MONTAJE PRÓXIMAS A ESTRENAR:
-“NUESTRA SEÑORA DE LAS NUBES”, de Arístides Várgas, con la actuación de Emilia Nieto Valdez y Leo Paredes, dirección de Pano Navazo y producción de Inés Castro.
-“NADA DEL AMOR ME PRODUCE ENVIDIA” de Santiago Loza, con la actuación de Victoria Cárdenas, dirección de Pano Navazo producción de Candela Winter.
-“INVÍTAME A PECAR” Crónicas de Pedro Lemebel, con la actuación y puesta en escena de Pano Navazo, producción técnica de Candela Winter.


