En el panorama cultural de La Rioja, el dúo conformado por Juancho Carrizo y su nieto Dylan Q se ha transformado en un verdadero fenómeno de convocatoria y emotividad. Con una dinámica que une a dos generaciones sobre el escenario, el proyecto trasciende lo musical para consolidar un profundo lazo familiar que recorre peñas, festivales y salas de todo el país.
La génesis de esta unión artística se remonta a la infancia de Dylan. Juancho, músico de vasta trayectoria que formó parte de agrupaciones históricas como Los Cantores del Alba, relata que el interés por el arte estuvo presente desde muy temprano: «Uno ya se estaba bajando del escenario con diferentes grupos. Pero cuando Dylan tenía dos o tres años, entraba a mi estudio y se ponía los auriculares a jugar con la música. Decíamos: ‘En algún momento esto va a surgir'».
El impulso definitivo llegó durante un acto escolar en la escuela primaria, cuando Dylan decidió pedirle ayuda a su abuelo para preparar una actuación. «Aproveché que estaba en La Rioja y tenía un abuelo cantor, le dije si me podía enseñar. Cuando cantamos en ese acto, me gustó cómo aplaudía la gente. Ahí le dije: ‘Abuelo Juancho, ¿puedo cantar con vos?’. Y ahí surge el dúo», recuerda el joven vocalista de 13 años.
La misión cultural y el triunfo en Mar del Plata
Más allá del espectáculo, la propuesta de Juancho y Dylan Q sostiene un objetivo claro en cada presentación. «Nuestra misión es estrechar lazos con familiares a través de la música y, primero que nada, sacar de lado el egoísmo. Si todos los artistas nos uniéramos para enarbolar la cultura riojana, no tendríamos nada que envidiarle a nadie», enfatiza Juancho sobre el sello identitario de su repertorio, el cual combina la columna vertebral del folclore con pasajes de pop latino, música melódica y lírica.
Ese compromiso tuvo su punto culminante durante la temporada estival de 2026 en Mar del Plata, luego de consagrarse ganadores en un casting federal que buscaba a «La Voz del Verano». Durante tres meses consecutivos, el dúo representó a la provincia en la Costa Atlántica, participando de grandes eventos como el lanzamiento «Mar del Plata Levanta el Telón» y compartiendo espacios con reconocidas figuras de la escena nacional.
Al recordar aquella experiencia a sus 12 años, Dylan destaca el impacto personal que significó esa gira: «Fue algo muy emocionante. Conocer el mar, viajar en avión y cantar con mi abuelo en otra provincia fue algo espectacular». Por su parte, Juancho valora el aprendizaje continuo que le brinda esta etapa junto a su nieto: «En todos mis años de trayectoria, creo que en estos dos años que vengo con Dylan he aprendido más que en los 40 años de música que llevo».
Proyección, reconocimientos y el futuro
La labor de la agrupación ha sido respaldada institucionalmente al ser declarados artistas destacados por el Concejo Deliberante de la ciudad de La Rioja. Detrás del trabajo logístico y de producción se encuentra Nila Cruceño —esposa de Juancho y abuela de Dylan—, a quien señalan como el pilar fundamental en la organización de las giras, la vestimenta y la gestión de fechas.
Con la mirada puesta en los próximos meses, el dúo trabaja en la conformación de una banda completa para afrontar la temporada de festivales, donde proyectan regresar a Mar del Plata, realizar un videoclip con paisajes riojanos destinado a participar por una nominación a los Premios Gardel y concretar su llegada a las peñas del Festival de Cosquín.
Asimismo, mantienen un contacto cercano y constante con el público local a través de actuaciones solidarias y presentaciones en espacios públicos. «Nosotros nos consideramos artistas callejeros también. Ponernos a cantar a la gorra nos impulsa a seguir, nos permite recibir los abrazos de la gente y mantener vivo el contacto directo con nuestro pueblo», concluyen.

